29 Al salir de la sinagoga, vinieron a casa de Simón y Andrés, con Jacobo y Juan. 30 Y la suegra de Simón estaba acostada con fiebre; y en seguida le hablaron de ella. 31 Entonces él se acercó, y la tomó de la mano y la levantó; e inmediatamente le dejó la fiebre, y ella les servía.
32 Cuando llegó la noche, luego que el sol se puso, le trajeron todos los que tenían enfermedades, y a los endemoniados; 33 y toda la ciudad se agolpó a la puerta. 34 Y sanó a muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades, y echó fuera muchos demonios; y no dejaba hablar a los demonios, porque le conocían.
Jesús sana a la suegra de Simón Pedro (v.30). Y al ser sanada comienza a servir.
La manifestación del Reino de Dios, de la cultura del Cielo, es sanidad. Y la función… servir. En el momento que se acerca (v-31) Jesús a cualquier situación… todo se reordena hacia la realidad celestial, tan sólo… con Su cercanía. El lugar natural del ser espiritual está en la trinchera, y no en el hospital.
¿Has visto algún milagro? ¿Te ha usado Dios en algún milagro? ¿Cuantas veces has orado porque suceda uno? ¿Eres consciente de que la enfermedad suele ser un freno para la extensión del reino? Cuál es tu reacción cuando te encuentras enfermo… ¿Adaptarte a ella sufriendo; o que se adapte a ti, clamando para que desaparezca?
Gracias Señor porque Tú moriste en la Cruz por nuestras dolencias, por nuestras enfermedades. Me posiciono creyéndolo y luchando contra ella, orando en cada situación que me encuentre delante de algún caso, para seguir liberando a personas para que puedan libremente servir extendiendo Tu Reino.