Devocional Nº 194

La Voz

LUCAS 7

Jesús sana al siervo de un centurión

1 Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaum. Y el siervo de un centurión, a quien este quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir. Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo. Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto; porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga. Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano. Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe. 10 Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

Jesús resucita al hijo de la viuda de Naín

11 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud. 12 Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad. 13 Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores. 14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate. 15 Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre. 16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo. 17 Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.

Lucas narra aquí dos milagros: la sanidad del siervo del centurión dando Su Palabra, y la resurrección del hijo una viuda. Para la viuda, no solo sufría el dolor de la pérdida de su hijo; sino, que perdía toda esperanza social. Ya que era viuda, y ahora… sin hijo, en la sociedad de entonces. Jesús resuelve ambos asuntos emitiendo Su Palabra. Con autoridad desde la distancia (v.7), o tocando el difunto antes de resucitarlo (v.14). La Voz de Jesús Crea Nuevas Realidades.

En lo natural… ¿En qué crees que confías en demasía? Es decir, ¿Qué temerías perder porque crees que te hundiría no tenerlo, que te dejaría sin esperanza? ¿Tu trabajo, tus estudios, tus cuentas bancarias, tu aceptación social, tu ministerio o servicio,…? ¿Si hoy tuvieras un ídolo en tu corazón? ¿Cuál sería?

Toda mi esperanza eres Tú. Toda mi confianza reside en Tu Palabra.