Devocional Nº 189

Dame de beber

MARCOS 1

Jesús recorre Galilea predicando

35 Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba. 36 Y le buscó Simón, y los que con él estaban; 37 y hallándole, le dijeron: Todos te buscan. 38 Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido. 39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea, y echaba fuera los demonios.

Jesús sana a un leproso

40 Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme. 41 Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. 42 Y así que él hubo hablado, al instante la lepra se fue de aquel, y quedó limpio. 43 Entonces le encargó rigurosamente, y le despidió luego, 44 y le dijo: Mira, no digas a nadie nada, sino ve, muéstrate al sacerdote, y ofrece por tu purificación lo que Moisés mandó, para testimonio a ellos. 45 Pero ido él, comenzó a publicarlo mucho y a divulgar el hecho, de manera que ya Jesús no podía entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera en los lugares desiertos; y venían a él de todas partes.

MARCOS 2

Jesús sana a un paralítico

1Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro. Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. Estaban allí sentados algunos de los escribas, los cuales cavilaban en sus corazones: ¿Por qué habla este así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo Dios? Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué caviláis así en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? 10 Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): 11 A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa.12 Entonces él se levantó en seguida, y tomando su lecho, salió delante de todos, de manera que todos se asombraron, y glorificaron a Dios, diciendo: Nunca hemos visto tal cosa.

Jesús madrugaba para, en soledad, hablar con el Padre (v.35).

No hay mayor soledad que estar rodeado de gente sin Su clara Presencia. No hay mayor compañía que estar solo… con Él.

Todo lo que sucede después, fluye de esa comunión con el Padre. Seguramente nada hubiera sido igual, si no hubiera habido ese tiempo de preparación: la respuesta a Simón, la claridad para ir a otras aldeas a predicar (v.38), la sanidad al leproso (v.41),…

La primera actividad del día es el primer pozo del cual bebes, y todo lo que pruebas después…tiene ese paladar.

¿Qué es lo primero que haces al levantarte por las mañanas? ¿Cómo ves que influye esto que haces en el resto del día? ¿Cuál crees que sería el ideal? ¿Qué impide hacerlo? ¿De qué pozo sacas tu energía? ¿De la gente? ¿O de la soledad… con Él?

Gracias Señor por la soledad contigo. Fuente que sacia toda sed, salud para mi alma, refresco para mis fuerzas, claridad para mi mente, consuelo para mi corazón, alimento para la obra que me diste.